“en forma deliberada he optado por no saber…
conciente
de que hay un problema,
me he
tomado tiempo para reflexionar.”
M. Mannoni, 1982
La escuela nos convoca
a saber, a ser especialistas en. Difícil lugar. Que podemos proponer? Hay lugar
para una propuesta que no sea la reeducación? No olvido que las escuelas en
primer lugar son para los chicos. Como dice Ariés, existen chicos porque
existen escuelas.
En la fábrica de
enseñar, todas las mañanas suena el timbre a las 8, las maestras han llegado
antes, se han puesto sus delantales, y al sonido del timbre, se han ubicado en
sus puestos. Entran los niños, hacen una fila, “uno, dos”dice una de ellas en
señal de que el canto a la bandera es inminente. Luego del canto la misma
maestra, que está de turno sanciona un “vista al frente” y en este caso
pide una “toma de distancia cada dos azulejos”. Luego, cada una camina rumbo a
su lugar de trabajo con sus aprendices que la siguen.
Estas rutinas, que evocan a veces a regimiento,
otras a fábrica, tienen lugar en una escuela. Muchos de los niños, no todos, no
saben de trabajo en serie, ni de disciplina férrea, y hacen otras cosas.
Así, Santiago se
resiste a escribir en el cuaderno cuando
en el orden establecido (progresión didáctica le llaman) esto tiene que
ocurrir.
Luego, Pablo, enojado,
furioso, no entra en la política de la homogeneidad cuando su historia de
no-identidad se le hace presente.
Y qué decir de
aquellos que interpelan a maestras cuando “no quieren trabajar” y entonces la
maestra piensa “esta nena andaría mejor en especial”.
En su discurso actual, la escuela nos
convoca a ser especialistas pero en realidad sería lo que los lingüistas llaman
eufemismo. Sí; la escuela dice especialistas para no decir tecnócratas.
La operatoria del
saber se vuelve difícil porque la escuela está hipertrofiada, al menos en esta
escuela pública del relato. El mandato institucional se pone en acción desde el
inicio de la jornada: como en el tango, medio regimiento, medio fábrica, se
intenta quizás torcer este mandato desde iniciativas individuales o sectoriales
pero esto fracasa: la hipertrofia
descansa en la adquisición del portarse bien-adquisición de hábitos-mantener
rituales ya sea dentro o fuera del aula.
En la fábrica, en el regimiento, lo
que predomina es la acción, la producción, no el saber. El pensamiento en juego
en todo caso es para saber qué se espera de ese/a niño/a, los pasos que se
deben seguir para hacer aquello que le es solicitado. La escuela hipertrofiada
tiene demasiada semejanza con aquello…