Conflictos Institucionales
Una mujer, madre de un niño, le comenta a una maestra, que
por boca de terceros, la docente de su hijo habría zamarreado al mismo y lo
habría tratado de “negrito”. Agrega la madre que “los niños no mienten”. La docente
se siente desprotegida por el equipo directivo en tanto no explicitan su
acompañamiento para con ella frente a la madre del niño. El equipo directivo,
nuevo en la institución, de entrada, aparentemente no toma partido por ninguna
de las partes. El equipo de orientación escolar de entrada, aparentemente no
toma partido por ninguna de las partes”.
Dice Ana Fernández -en Instituciones estalladas- que
la calidad institucional de un servicio, no se consolida porque haya una sola
voz. Ni por la eliminación de intereses en conflicto entre orientaciones,
estamentos, etc. Muy por el contrario, el conflicto puede ser de una infinita
riqueza; un requisito no puede abandonarse: consenso de los espacios y juego
reglado de las diferencias.
Nada de esto ocurre en un primer momento. La docente
implicada tiene miedo, comienza a fantasear con el destino que esto puede
llegar a tener (sumario, etc). La madre que busca en otras madres aparentemente
aliadas que hayan tenido experiencias similares con sus hijos y de este modo no
sentirse sola en alguna acción futura que pudiese emprenderse. El Equipo
Directivo proactivo pero preocupado de estar haciendo las cosas bien. El niño……
Comenzamos a abrir este conflicto:
La maestra niega esta situación, dice que en todo caso su “carácter
es fuerte”.
La Vice, quizás
sobreimplicada, plantea que “muchos maestros acuden a trabajar a escuelas
pobres por el porcentaje de ruralidad pero discriminan a los niños…”